Sida: Treinta años de miedo, discriminación y lucha
Han pasado ya tres décadas desde que, en junio de 1981, fueron descritos en Los Ángeles, EE UU, los cinco primeros casos en el mundo de lo que un año después se conocía ya como “sida”, y casi treinta años desde que el virus se detectó en España, con un caso en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, en octubre de ese mismo año. Sabemos cómo se contagia y cómo no, y queda lejos ya el tiempo en que algunos decían sin ruborizarse que el sida era una “plaga divina contra los homosexuales”. Aún no hemos encontrado una cura, o una vacuna, pero hemos avanzado muchísimo en su tratamiento, en el diagnóstico precoz y en las condiciones de vida de las personas que lo padecen. Y el lazo rojo es un símbolo tan universamente reconocible como la paloma de la paz o la V de la victoria.
Y, sin embargo, el 20% de los españoles piensa que los nombres de los enfermos de sida deberían hacerse públicos para poder tener la opción de evitarlos. El 19% está de acuerdo en que los enfermos de sida estén separados para proteger la salud pública. Y uno de cada tres españoles intentaría evitar el contacto con una persona con VIH en diferentes ámbitos de la vida cotidiana. No son datos de una encuesta realizada hace 30 años, o 20; pertenecen a un estudio elaborado recientemente, que se presentará en el XIV Congreso Nacional sobre el Sida que va a celebrarse en Zaragoza del 15 al 17 de este mes.