Rusia libra en Siria una nueva batalla en su lucha por mantenerse como gran potencia
¿Qué pasa con Rusia? ¿Por qué se opone sistemáticamente a cualquier actuación firme contra el régimen sirio? Después de haber vetado hace unas semanas una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra la represión que está ejerciendo el Gobierno de Damasco, Moscú votó en contra este jueves, junto con Pekín y otros diez países, de una resolución de condena aprobada finalmente por la Asamblea General, en la que se exige al presidente sirio, Bashar al Assad, que cumpla con el plan de transición elaborado por la Liga Árabe, un plan que contempla su salida del poder. Junto con Rusia y China se opusieron también Irán, Bielorrusia, Zimbabue, Corea del Norte, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia y, obviamente, la propia Siria.
La postura de Moscú está levantando ampollas en Occidente y numerosos analistas han empezado ya a hablar de una nueva “guerra fría” geopolítica, en la que Rusia estaría tratando de asegurar su influencia en una región donde tiene poco peso real, y ante una ‘primavera árabe’ que está cambiando, con mayor o menor éxito, el ‘status quo’ imperante durante décadas.